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Cabeceros

El cabecero consiste en un tablero plano adosado a la pared en la parte superior de la cama. Puede elaborarse con diversos materiales, y a menudo se tapiza o se forra. La función es prevenir el roce de la cabeza del durmiente con la pared, y evitar que las almohadas o mantas se cuelen entre la pared y la cama.

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Cabeceros a destacar

¿Qué tipos de cabeceros existen?

Este elemento proporciona mejor aspecto a la cama. El cabecero también cumple una función estética y, según el diseño, puede servir de lugar de almacenamiento. A la hora de elegir un cabecero de cama existen variados modelos y también materiales.

Existen múltiples opciones para decorar y completar la cama con un cabecero. El cabecero como elemento decorativo puede lograr un efecto de agrandamiento o disminución del tamaño de la cama, y procurar un extra de confort. Los cabeceros más utilizados son los siguientes:

Cabeceros de forja: son elegantes y tienen diseños originales. Existen en multitud de colores y, a pesar del material, se adaptan a distintas tendencias decorativas. Es un material duradero  y no necesita de excesivo mantenimiento. Dentro de los cabeceros de forja los puedes encontrar infantiles, de matrimonio y en diversas medidas. Son utilizados en tendencias minimalistas o rústicas.

Cabeceros tapizados o de tela: los cabeceros acolchados y tapizados son adecuados para dormitorios modernos. Ofrecen mayor comodidad que el resto de cabeceros debido al acolchado.  Los puedes encontrar en multitud de colores. Los habituales son los cabeceros tapizados blancos.

Se fabrican en una gama de colores con la intención de que combinen con cualquier habitación. Los cabeceros de tela son idóneos para quienes disfrutan de la lectura en la cama, o de ver la televisión, porque son cómodos y ofrecen un buen respaldo.

Cabeceros de madera: han sido los más utilizados desde antiguo, porque madera era el material de construcción por excelencia. Formaban parte del conjunto y de la base de la cama. En la actualidad pasan a ser cabeceros de pallets o rústicos. Los cabeceros lacados ocupan un lugar entre la gama, y resultan una tendencia moderna, en especial los lacados en blanco.

Cabeceros pintados o vinilos: son la tendencia juvenil. Aportan creatividad al entorno, pues su variedad es inmensa. Se fabrican con diferentes formas y colores.

Cabeceros originales: suelen elaborarse artesanalmente. Cada persona lo adapta a su estilo personal por el método de fabricación, materiales y decoración.

Cabeceros tapizados piel: el cabecero en piel aporta un toque natural y acogedor a tu habitación. Son elementos de máxima calidad y durabilidad. Disponemos de una oferta de diferentes pieles para tapizar tu cabecero. 

¿Cuáles son las características de los cabeceros?

Hay muchos factores aparte del diseño que hay que tener en cuenta a la hora de elegir un cabecero. Hoy en día, las tendencias han cambiado mucho. Antiguamente lo normal era que los cabeceros fuesen de madera o de metal y con piezas soldadas unas a otras.

  • Los colores. Antes de elegir el cabecero debes sopesar los tonos de los muebles y demás colores que predominan en el dormitorio. La gama más usada son tonos tierra, chocolate, vino, blanco y negro.
  • Los materiales. Los cabeceros tapizados en piel resultan cómodos para las personas que les gusta leer o ver la tele, porque sirven de respaldo. También, son usuales en dormitorios minimalistas.  Los cabeceros de hierro forjado resultan estéticos.  La madera, por su parte, aporta un toque rustico y elegante a la habitación.
  • Tamaños. Los cabeceros se ofrecen en multitud de tamaños. Es recomendable que sobrepase la anchura de la cama unos 5 cm por cada lado. Además, si sueles reposar la espalda en cabecero, es conveniente que éste la cubra al completo. El modelo más común es el cabecero cama de 150 cm.

¿Qué mantenimiento necesitan los cabeceros de cama?

Los cabeceros de cama, de forja y tapizados, requieren cierto mantenimiento que prolongue su utilidad y estética a lo largo del tiempo.

  • Para limpiar los cabeceros tapizados, primero se pasa la aspiradora para eliminar el polvo, y en un segundo paso se puede limpiar con agua u otros remedios adaptados al material del tapizado.
  • Para limpiar los cabeceros de forja, se comienza del mismo modo que con los anteriores modelos con la aspiración del polvo con hincapié en los recovecos del metal. Con un paño húmedo se limpia con mayor profundidad y, en caso de manchas de óxido, se debe utilizar un producto desoxidante. El mantenimiento finaliza con un secado tras la limpieza para eliminar restos de productos, y la aplicación de cera especial para proteger el metal.
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